lunes 9 de noviembre de 2009

Otro día será...

Habíamos quedado en la cafetería Santander y allí nos vimos sobre las 12, animosos, dispuestos a recordar viejos tiempos de algarada callejera, para lo cual tuvimos que atravesar un comando Rubalcaba que con ostentórea chulería rodeaba a los escasos manifestantes, tomando posiciones frente a lo que parecía la cabecera, cuando a eso de a y cuarto llegó el lindo don Enrique dando la nota de que venía de dejar una bolsa de basura en casa de Gallardón, que no sé qué le habrá hecho su asistenta, ¡no tendrá la pobre bastante con la basura propia del alcalde manirroto!, y dijo que aquello no era un mitin sino el principio de la marcha a la Moncloa.

Muy bien, estupendo-, pero cuando a la una de la tarde seguía gritando de forma inconexa que si Zapatero es un inútil -valiente novedad-, que si nos lleva a la ruina y el hambre -¿tan lejos?
Y viendo que la toma de la bastilla monclovita se demoraba -La Gaceta del domingo dijo que sí que fueron- y en previsión de la hambruna decidimos la alternativa de la comensalidad ciudadana, así que bajando mismamente por la calle Hortaleza y luego por la de Fuencarral fuimos buscando un bar que recordaban mis cómplices forasteros y que al no comparecer dimos a caer en un taburete de un bonito local de la calle Montera que resultó ser una máquina automática de expender tapas en cucurucho de papel. Y cuando nos quitaron los vasos y nos limpiaron la mesa antes de levantarnos decidimos volver al buen camino, calamares de la calle Postas y patatas bravas del callejón del Gato, un refrigerio morigerado y un bebigerio refrigerado, o sea, unas cañas, como corresponde a militante incorrupto a la fuerza, perdida ya la esperanza de la concejalía de festejos de Alpedrete -¡maldita sea la¡- y convertido uno en ayudante buscapisos de local de tercera que parezca de primera, misión que no es ni para Santa Rita y que solo una inasequible al desaliento como la coordinatora in funcioni es capaz de acometer, pero lo que quería decir, volviendo a las clases medias, que si este lindo de Diego es su salvador será mejor que digamos una oración por su eterno descanso -pero... ¡qué país, qué paisaje y qué paisanaje!-: Zapatero, ¡ríndete!, te tenemos rodeado. Amen.
José Mª Serrano
C's Madrid
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